México registra 602 casos humanos de gusano barrenador en 25 estados tras reaparición de plaga erradicada en 1991
México ha registrado 602 casos de miasis en humanos causados por el gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) al 21 de agosto, según el informe epidemiológico de la Secretaría de Salud. La cifra marca la reaparición de una plaga que el país había erradicado completamente en 1991 tras un esfuerzo binacional de 19 años con Estados Unidos.
El primer caso confirmado en este brote ocurrió el 17 de abril de 2025 en una mujer de 77 años del municipio de Acacoyagua, Chiapas. Desde entonces, la infestación parasitaria se ha extendido a 25 entidades federativas, con un total de 117 casos registrados durante 2025 y 485 casos adicionales en lo que va de 2026. Las autoridades sanitarias han confirmado tres defunciones en los estados de Oaxaca, Querétaro y Yucatán.
Chiapas concentra el mayor número de casos
Chiapas encabeza la lista de entidades afectadas con 157 casos confirmados, representando 26.7 por ciento del total nacional. Le siguen Veracruz con 107 casos (18.2%), Oaxaca con 56 (9.5%), Puebla con 54 (9.2%) y Yucatán con 43 registros (7.3%). Resulta particularmente significativo que Chiapas sea el estado más afectado, dado que fue la última entidad declarada libre de la plaga en septiembre de 2003, completando así la erradicación nacional después de que Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán fueran declarados libres en 1995.
El brote actual en México forma parte de un fenómeno regional más amplio. En 2023, los casos comenzaron a reaparecer en Centroamérica y se expandieron hacia el norte. En Panamá, las detecciones se dispararon de un promedio de 25 casos anuales a más de 6,500 casos en un solo año durante 2023, extendiéndose posteriormente a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice, El Salvador y finalmente México.
Poblaciones rurales y adultos mayores, más vulnerables
De acuerdo con el documento "Panorama Epidemiológico de Miasis por C. hominivorax en humanos 2026, México", el 68 por ciento de los casos confirmados se identificaron en poblaciones rurales, mientras que 32 por ciento ocurrieron en zonas urbanas. El 58 por ciento de los pacientes reportó haber tenido contacto con animales, principalmente perros y bovinos, aunque 42 por ciento no refirió ningún contacto animal.
Los hombres representan 71 por ciento de todos los pacientes afectados. Por grupo de edad, los mayores de 60 años concentran 60 por ciento de los casos confirmados, con una edad promedio de 52 años en un rango que va de los 3 a los 98 años. Un estudio retrospectivo de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos identificó que entre 204 casos analizados en México entre abril de 2025 y marzo de 2026, las extremidades inferiores fueron la ubicación anatómica más frecuente (55%), y el 76.7 por ciento de los pacientes presentaban más de una condición de salud concurrente.
La miasis por C. hominivorax en humanos afecta principalmente a los hombres, así como a los mayores de 60 años. La reproducción del insecto está estrechamente asociada con la presencia de animales de sangre caliente. Por ello, un incremento en los casos de miasis animal suele correlacionarse con un aumento en los casos humanos. Las miasis humanas son más frecuentes en poblaciones rurales.
Historia de erradicación exitosa
México logró eliminar el gusano barrenador mediante la técnica del insecto estéril, un método de control biológico que también permitió a Estados Unidos declarar su territorio libre de la plaga en 1966. El 28 de agosto de 1972, ambos gobiernos crearon la Comisión México Americana para la Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado (COMEXA), con Estados Unidos aportando 80 por ciento del presupuesto y México 20 por ciento, proporción determinada por el número de animales que se beneficiarían en cada país.
Entre 1976 y 1977 se estableció una planta en Chiapas con capacidad para producir 500 millones de moscas estériles por semana, infraestructura clave que permitió la campaña de erradicación original. El éxito del programa culminó en 1991, cuando México fue declarado oficialmente libre de la plaga, representando uno de los mayores logros en sanidad animal del siglo XX.
En 2006 se estableció una nueva planta productora de moscas estériles en Panamá, reemplazando la instalación de Chiapas, con el objetivo de mantener una barrera biológica a lo largo de la frontera entre Panamá y Colombia para proteger Centroamérica, México y Estados Unidos de posibles reintroducciones desde Sudamérica.
La reaparición del gusano barrenador representa no solo un desafío para la salud pública, sino también una amenaza económica significativa. Antes de la erradicación en Estados Unidos, la plaga causaba pérdidas de entre 50 y 100 millones de dólares anuales en los estados afectados. Actualmente, la industria ganadera estadounidense se beneficia con más de 900 millones de dólares anuales como resultado de haber eliminado esta plaga de su territorio.










