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Proyecto Panamá: cuando los libros físicos se convierten en datos para la inteligencia artificial

Documentos judiciales revelan que Anthropic destruyó miles de libros para alimentar su IA Claude. Desde una librería de viejo en la Ciudad de México, una poeta cuestiona qué perdemos cuando el objeto desaparece.

Proyecto Panamá: cuando los libros físicos se convierten en datos para la inteligencia artificial

Máquinas hidráulicas cortan lomos de libros, escáneres de alta velocidad capturan cada página y el papel termina reciclado sin dejar rastro físico. Así operaba el Proyecto Panamá, la iniciativa con la que Anthropic, creadora de la inteligencia artificial Claude, adquirió millones de ejemplares para convertirlos en datos de entrenamiento.

Documentos internos revelados en enero de 2026 durante el caso judicial Bartz vs. Anthropic mostraron que el objetivo declarado del proyecto era "escanear destructivamente todos los libros del mundo", con una nota explícita: "No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto".

La operación, liderada por Tom Turvey desde principios de 2024, adquirió ejemplares en lotes masivos a través de proveedores como Better World Books y World of Books. Propuestas de vendedores presentadas ante tribunales indicaban capacidad para procesar hasta 2 millones de libros en seis meses, aproximadamente 11,000 ejemplares diarios.

Betsy Castillo, especialista en análisis de datos e inteligencia artificial, explicaba en la primera entrega de este reportaje que detrás de esta búsqueda existe un problema creciente: los sistemas necesitan enormes cantidades de información humana de calidad, mientras internet se llena de contenido generado por otras IA. Estimaciones científicas sugieren que existen aproximadamente 10 billones de tokens de texto de alta calidad en la red pública, un límite que los modelos actuales comienzan a alcanzar.

El problema se agrava. Datos de 2024 muestran que el contenido sintético ya constituía el 60% de los datos de entrenamiento de IA, y para abril de 2025, más del 74% de las páginas web nuevas contenían texto generado por inteligencia artificial. Este ciclo amenaza con degradar la calidad de los modelos futuros.

Los libros viejos, usados, descatalogados o nunca digitalizados aparecen entonces como una reserva de conocimiento producido y revisado por personas. Anthropic aclaró que no adquiere ejemplares raros o anticuarios, sino textos profesionales o de referencia en humanidades, ciencias sociales o campos STEM que nunca fueron digitalizados.

Más allá de los libros físicos, Anthropic también utilizó material digital pirata: aproximadamente 5 millones de copias de LibGen, 2 millones de Pirate Library Mirror y cerca de 183,000 de Books3. Estas prácticas derivaron en un acuerdo legal de 1,500 millones de dólares.

En junio de 2025, el juez William Alsup dictaminó que el uso de libros comprados legalmente para escaneo destructivo y entrenamiento de IA calificaba como uso legítimo bajo la ley de derechos de autor estadounidense, aunque descargó y almacenar libros pirateados no recibió la misma protección.

La empresa, valuada en 965,000 millones de dólares tras presentar su solicitud de oferta pública en junio de 2026 y con ingresos anualizados de 47,000 millones de dólares en mayo del mismo año, se posiciona como la segunda startup de IA generativa más valiosa después de OpenAI.

La mirada desde una librería de viejo

Para entender qué significa convertir un libro en datos desde otra perspectiva, visitamos Papelitas, ubicada en Mérida 218, colonia Roma Norte de la Ciudad de México. Se trata de una librería especializada en ejemplares usados, antiguos y difíciles de conseguir.

Ahí trabaja Zulma Francelia, narradora, poeta mexicana, autora del poemario Lugares comunes y encargada del establecimiento. Su postura no rechaza que la inteligencia artificial aprenda de los libros, sino que cuestiona la destrucción del objeto como consecuencia.

Yo no pienso que esté mal alimentar la inteligencia artificial con lo que hay en los libros. Al contrario, creo que puede ser una cosa buena, pero el que se destruyan es otra cosa

Francelia considera que trasladar un libro al terreno digital conserva su texto, pero no todo lo que forma la obra completa.

El libro es un objeto donde hay un trabajo completo. No sólo es la idea del autor y su tiempo de escribir; también hay trabajo de edición, de impresión, el trabajo artístico, la portada o si está ilustrado. ¿Qué pasa con todo eso?

Trabajar con libros de segunda mano modifica la manera de observarlos. El mercado global de libros usados, valuado entre 27,000 y 30,000 millones de dólares en el período 2024-2026, se proyecta alcanzar entre 37,000 y 45,000 millones para 2030-2033, impulsado por la búsqueda de precios accesibles, preocupaciones de sustentabilidad y crecimiento del comercio electrónico.

En Papelitas, los ejemplares llegan con una vida previa: subrayados, dedicatorias, papeles olvidados o pequeños objetos que permanecieron durante años entre sus páginas.

Es toda una experiencia tomar un libro, abrirlo y encontrar cosas, objetos que fueron preciados para alguien en algún momento. Eso es algo que la IA no va a reemplazar jamás

La escritora tampoco disfruta leer en digital. Para ella, conseguir un ejemplar, recibirlo como regalo, buscarlo durante meses o encontrarlo entre cientos de títulos forma parte de la lectura.

Que un libro llegue a tus manos es una experiencia completa. Puede ser que alguien te lo regaló y se transforma en algo con valor sentimental, o ir a una librería, estar buscando entre todos y encontrar algo que llevas mucho tiempo buscando

Su postura llega hasta la propia definición del objeto: "Yo siento que un libro deja de ser libro si pasa a lo digital. A lo mejor ya es un texto publicado, pero un libro es tal cual: hojas, lo puedes hojear".

El dilema de vender sabiendo el destino

Una librería es también un negocio. Su función consiste en vender ejemplares y, una vez hecha la operación, rara vez puede controlar qué hará el comprador con ellos. El dilema cambia cuando se sabe que cientos o miles terminarán desmontados para digitalizarlos.

A mí me parece muy peligroso. ¿Por qué destruirlos? Eso es lo que me parece extraño, ¿por qué la necesidad de destruirlos?

Francelia incluso relaciona esa imagen con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, aunque el contexto sea distinto al de la censura planteada en la novela.

En algún momento escribió Bradbury sobre esto, en Fahrenheit, sobre la quema de los libros. Está pasando, ya no es una distopía lejana

Su preocupación de fondo tiene que ver con algo más sencillo: que una obra todavía pueda consultarse en el futuro.

No es lo mismo que no lo puedas leer a que no lo quieras leer

Un ejemplar puede pasar décadas sin que nadie lo consulte y adquirir valor después para un investigador, un escritor o alguien que busca una fuente difícil de encontrar.

Aunque no seas una persona muy lectora, aunque no hayas leído ese libro jamás en tu vida, no es lo mismo que no quieras leerlo a que ya no puedas, que ya no esté para nada. ¿Cuál es la necesidad de destruirlo?

La pregunta pesa más frente a los materiales que interesan a las compañías de IA. Los libros que nunca fueron digitalizados, publicaciones locales, textos técnicos o ediciones raras resultan atractivos justo por contener información ausente de los grandes repositorios de internet.

Para una IA son datos nuevos; para una librería de viejo pueden ser ejemplares muy difíciles de sustituir.

La escritora frente a la herramienta

Zulma Francelia observa el fenómeno desde otra posición: no sólo vende libros, también los escribe.

En su ensayo La verdadera rebelión de las máquinas plantea que la tecnología se ha incorporado poco a poco a tareas que antes exigían memoria, paciencia o reflexión. En la escritura, considera que el punto crítico aparece cuando la herramienta deja de apoyar al autor y comienza a reemplazarlo.

Algo que se dice mucho cuando empiezas a escribir es que necesitas tu propio estilo, eso es lo que te define como escritor

Por eso cuestiona delegar la construcción completa de un texto.

Cuando ves un texto escrito con IA ya es muy evidente. La IA tiene su propio estilo y tú no. Entonces eso es lo peligroso

Francelia no descarta usar estas herramientas. Su límite está en el tipo de tarea que se les entrega.

Puedes apoyarte y verlo como una herramienta. Eso debería ser: una herramienta. No debería suplantar a escritores, libros ni editores

También defiende el papel de la edición humana.

Muchas veces le pides que corrija un texto y lo corrige, pero le quita toda la fuerza; se va mucho a lo técnico, a lo correcto, y le quita el corazón al texto

Francelia ha experimentado con ChatGPT para cuestiones puntuales de sus propios poemas, aunque termina tomando ella las decisiones.

La poesía es muy sensorial. La IA no siente. Si tú le dices: 'quiero que me escribas un poema sobre la luna', te lo va a escribir. A lo mejor puede estar bien en lo técnico, pero suena feo

En ocasiones le pide revisar aspectos técnicos o ayudarle a ordenar ideas, pero marca una frontera clara: "La palabra herramienta es la clave. Puede ayudarme a organizar ciertas cosas, pero de eso a que haga todo por ti, no está bien. Ya te está quitando autonomía".

La búsqueda del conocimiento y sus atajos

Esa pérdida de autonomía también aparece en la forma en que buscamos información. "Ya hay una resistencia a aprender", menciona Francelia.

La escritora señala que distintos autores pueden estudiar el mismo asunto y construir interpretaciones diferentes. Depender de una sola respuesta procesada elimina parte de esa diversidad.

Puedes estar hablando del mismo tema, pero todos vamos a plantearlo de diferente manera. Eso es lo que se pierde al consultarla siempre

También cuestiona convertir en fuente única una tecnología que todavía puede cometer errores.

No puedes pedirle que te enseñe lo que tú mismo puedes consultar. Algo que a veces hasta tú le señalas los errores y dice: 'ah, es verdad, estaba mal'. ¿Esa es tu base? ¿Ese es tu maestro?

El riesgo resulta todavía más delicado cuando se piensa en investigadores, escritores o estudiantes que dejen de consultar documentos originales.

No sabemos qué tanto ChatGPT interpretó bien el libro y qué tanto le metió de su cosecha. Eso es lo peligroso: que haya un tipo de cambio histórico por la intervención de la inteligencia artificial

Ahí aparece una de las contradicciones centrales de todo el fenómeno: las empresas de IA buscan libros porque necesitan fuentes humanas de calidad, mientras algunos usuarios comienzan a abandonar esas fuentes para quedarse sólo con la respuesta generada por la máquina.

Francelia tampoco plantea una guerra contra la tecnología. Escribe ideas en el celular, trabaja en computadora y utiliza redes sociales para difundir su obra. Su criterio vuelve al mismo punto: "Lo importante es ver todo esto de la tecnología como un apoyo y no como algo que te va a hacer todo".

Una defensa desde la comunidad literaria

Francelia cree que la comunidad literaria debería discutir la destrucción de ejemplares del mismo modo en que reacciona cuando considera amenazados otros espacios culturales.

Durante la entrevista recuerda las movilizaciones alrededor de la Casa del Poeta Ramón López Velarde.

Fue muy fuerte la respuesta de todos: 'esto es patrimonio de la Ciudad de México, es patrimonio de este poeta'. Yo creo que sí sería algo que valdría la pena defender

Para ella, la discusión no pasa sólo por conservar libros debido a su belleza o nostalgia.

No es sólo porque soy una purista de los libros y no quiero que los destruyan. Hay que hacernos una pregunta de por qué se quiere destruir, por qué se quiere reemplazar. Eso es lo preocupante

Tampoco piensa que el avance de estas herramientas vaya a detenerse. La preocupación está en una generación acostumbrada a pensar que la información puede obtenerse completa en una sola respuesta.

Yo creo que es inevitable. Ya se piensa que toda la información la tiene ChatGPT, aunque esté mal

Zulma encuentra ahí otra paradoja: tenemos acceso a más información que nunca, pero cada vez existen más incentivos para dejar de buscarla.

Hay mucha información todavía, hay bibliotecas virtuales, puedes tener acceso a información si googleas. Pero aun así lo volvemos todavía más fácil y nos ahorramos más trabajo buscando en ChatGPT
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