Paquete Económico 2027: Hacienda proyecta un PIB de hasta 2.5%
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó al Congreso de la Unión los Criterios Generales de Política Económica 2027, en los que estima un crecimiento del Producto Interno Bruto de entre 1.5% y 2.5% real anual para el próximo ejercicio fiscal. Esta proyección supera el rango de 1.0% a 2.0% contemplado para el cierre de 2026.
El escenario se sustenta en la fortaleza del consumo de los hogares, la inversión en infraestructura y la continuidad del marco comercial con América del Norte. Sin embargo, la economía mexicana enfrenta un entorno de mayor incertidumbre tras la decisión estadounidense del 1 de julio de 2026 de no renovar el T-MEC por 16 años adicionales, activando un mecanismo de revisiones anuales que mantiene el tratado vigente hasta 2036.
El desempeño económico reciente respalda parcialmente las proyecciones oficiales. En el segundo trimestre de 2026, la economía mexicana registró un crecimiento de 2.1% anual, su mejor desempeño trimestral desde finales de 2023, impulsado principalmente por el sector servicios y el efecto del Mundial 2026.
Convergencia inflacionaria y política monetaria
El documento anticipa una consolidación del proceso de desinflación, con una variación del Índice Nacional de Precios al Consumidor de 3.0% anual al cierre de 2027, por debajo del 3.5% estimado para 2026. En julio de 2026, la inflación interanual se ubicó en 3.12%, mostrando una tendencia descendente hacia la meta del 3% anual establecida por el Banco de México desde 2003, con un rango de variabilidad de ±1 punto porcentual.
Esta convergencia permitirá que las tasas de interés continúen reduciéndose. La proyección contempla que la tasa de Cetes a 28 días finalice 2027 en un nivel del 6.00%, mientras que en el mercado cambiario se estima una cotización de 18.0 pesos por dólar al cierre del año.
En cuanto a las variables petroleras, se contempla un precio promedio de 61.8 dólares por barril para la Mezcla Mexicana de Exportación y una plataforma de producción de hidrocarburos líquidos de 1.8 millones de barriles diarios. Estas estimaciones se enmarcan en un contexto de volatilidad, considerando que en abril de 2026 la SHCP elevó su previsión para ese año de 54.9 a 77.3 dólares por barril.
Inversión en infraestructura como motor de crecimiento
La dinamización de la actividad económica descansará principalmente en el consumo privado, favorecido por la recuperación de los salarios reales, cuyo ingreso mediano creció 4.4% en términos reales entre enero y julio de 2026, además de la creación de empleo formal y la ampliación de los programas sociales. La paulatina reducción de los costos de financiamiento complementará el impulso a la compra de bienes duraderos y el crédito a pequeñas y medianas empresas.
Por el lado de la inversión, el Plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030 contempla una inversión histórica de 5.6 billones de pesos mediante esquemas públicos y mixtos, distribuida en más de 1,500 proyectos a nivel nacional. Esta estrategia, junto con el Plan México, busca ampliar la capacidad productiva nacional en sectores como energía, transporte ferroviario, recursos hídricos y puertos, reduciendo costos logísticos.
No obstante, el Banco de México, que elevó su pronóstico de crecimiento para 2026 a 1.5% desde 1.1% previo, advirtió que la inversión se mantendría débil debido a la incertidumbre sobre la relación comercial con Estados Unidos tras la activación de revisiones anuales del T-MEC. Esta perspectiva contrasta con el optimismo oficial sobre el impulso de la inversión.
Brecha con proyecciones del sector privado
Las estimaciones gubernamentales presentan una diferencia notable respecto al consenso de analistas privados. Según encuestas del sector, la proyección mediana para 2027 se ubica en 1.8%, en el extremo inferior del rango oficial de 1.5% a 2.5%. Para 2026, los analistas privados proyectan un crecimiento mediano de 1.2%, también por debajo de las estimaciones oficiales.
A nivel internacional, el documento asume que la economía de Estados Unidos crecerá un 2.0% real en 2027, con un avance industrial del 1.8% que sostendrá la demanda de exportaciones mexicanas. El balance de riesgos mantiene factores a la baja como posibles tensiones geopolíticas en Medio Oriente, barreras arancelarias adicionales y eventos climáticos extremos, mientras que un mayor dinamismo industrial estadounidense o una ejecución más acelerada del Plan México representarían impulsos al alza.
El gobierno proyecta además reducir el déficit público a 3.0% del PIB en 2027 con un balance primario positivo de 1.1%, como parte de una estrategia de consolidación fiscal gradual que busca equilibrar el gasto en inversión con la estabilidad de las finanzas públicas.










